Ella y su gato sigue la tranquila vida de Kanojo y su gato Daru, que han crecido juntos y casi nunca se separan. Su rutina es sencilla, íntima y está forjada a lo largo de años de compañía, con Daru observando el mundo desde la perspectiva de un gato mientras Kanojo afronta las preocupaciones cotidianas de la vida adulta.
Cuando Tomoka, compañera de piso de Kanojo durante un año y medio, abandona el apartamento que compartían, Kanojo de repente tiene que buscar trabajo para poder conservar su hogar. Ese cambio convierte la serie en un delicado retrato de la responsabilidad, la soledad y los pequeños gestos que mantienen unido un hogar. Día tras día, Daru la observa mientras Kanojo sigue esforzándose, esperando pacientemente a que regrese. La historia se mantiene muy cerca de ese vínculo y muestra cómo el consuelo, la lealtad y el afecto pueden perdurar incluso cuando la vida se vuelve incierta. Al final, siguen siendo solo ella y su gato.