En Wind Breaker, Haruka Sakura llega al instituto Furin con un solo objetivo: demostrar que es el más fuerte. Burlado desde la infancia por su apariencia y sus pocas habilidades sociales, ha aprendido a no confiar en casi nada excepto en pelear, y espera que el instituto no sea más que otro lugar en el que deba sobrevivir por la fuerza.
Lo que encuentra, sin embargo, transforma ese objetivo en algo más grande. Los estudiantes de Furin son temidos por su fama de pendencieros, pero los más fuertes de entre ellos protegen las calles de Makochi como Bofurin, un grupo que vela por la ciudad en lugar de atemorizarla. Tras un enfrentamiento que pone a Sakura frente a frente con sus futuros compañeros, queda arrastrado a su mundo de lealtad, orgullo y aceptación a regañadientes.
A medida que Sakura se enfrenta a bandas hostiles y a oponentes cada vez más fuertes, empieza a descubrir otro tipo de fortaleza: la que nace de proteger a los demás, de ponerse al lado de personas que confían en él y de aprender a aceptar esa misma confianza a cambio. Wind Breaker convierte ese conflicto en una historia de madurez sobre la pertenencia, el respeto y los lazos forjados a través de batallas compartidas.