TenPuru sigue a Akemitsu Akagami, un joven que creció con la advertencia de su padre de que nadie puede vivir solo. Esa lección resulta especialmente difícil de dejar atrás, ya que el apellido Akagami es tristemente célebre por dar lugar a mujeriegos desvergonzados, y Akemitsu está decidido a romper con ese patrón familiar manteniéndose alejado de las mujeres. Esa determinación se viene abajo cuando se enamora a primera vista de Yuzuki Aoba, y el flechazo que jura poder controlar se convierte rápidamente en una crisis de autocontrol.
Con la esperanza de que el entrenamiento budista le ayude a recuperar el control de su vida, Akemitsu se dirige a un templo cercano en busca de disciplina. En lugar de ello, se topa con el caos cuando es la propia Yuzuki quien le recibe en la puerta. El templo no es el refugio tranquilo que había imaginado, sino un hogar llevado por mujeres y centrado en Yuzuki y la familia Aoba, y la situación empeora cuando descubre que su padre pidió prestados millones allí antes de huir.
Sin una salida fácil, Akemitsu decide quedarse para saldar la deuda mientras intenta mantenerse célibe conviviendo bajo el mismo techo con un grupo de chicas hermosas. A medida que se ve arrastrado al desorden diario de la vida en el templo junto a Yuzuki, Tsukuyo, Kurage, Mia y Kiki, la deshonra de su familia y sus propios impulsos inestables convierten cada día en una prueba de disciplina.