En Sozai Saishuka no Isekai Ryokouki, Takeru Kamishiro lleva años sumido en una monotonía constante, trabajando en una oficina como un empleado cualquiera y deseando que su vida cambie. Un dios responde a ese deseo reencarnándolo en Madeus, un mundo de espadas y magia atrapado en un ciclo incesante de colapso. Con la esperanza de que la presencia de Takeru pueda por fin salvarlo, el dios le concede un nuevo cuerpo, una poderosa magia, una bolsa sin fondo y una habilidad de búsqueda que le permite localizar y evaluar materiales y tesoros. Con esos dones, Takeru empieza de nuevo no como un héroe en busca de gloria, sino como un viajero decidido a explorar libremente y a ganarse la vida con los objetos valiosos que recolecta.
Ese comienzo práctico define la serie tanto como su premisa fantástica. Takeru reúne materiales para venderlos, aprende cómo funciona el mundo a través de los recursos ocultos en él y viaja junto a un dragón recién salido del cascarón. Incluso cuando actúa con discreción, sus decisiones empiezan a extenderse, provocando repercusiones por todo Madeus y cambiando sutilmente su futuro de maneras que él todavía no puede ver.