En Shibou Yuugi de Meshi wo Kuu., Yuki despierta en una mansión desconocida, vestida con un uniforme de criada y tendida sobre una lujosa cama. Pronto descubre que no está sola: también hay otras cinco chicas, todas con el mismo atuendo y atrapadas dentro de la Ghost House. Para salir con vida, deben sobrevivir a una cadena de juegos letales ocultos tras las puertas de la mansión, donde cerbatanas, sierras circulares, habitaciones cerradas con llave y armas convierten cada pasillo en una trampa.
Para las otras chicas, la Ghost House es una pesadilla. Para Yuki, es trabajo. Con diecisiete años, ya se gana la vida participando en juegos a muerte, y la mortífera situación que la rodea es algo que entiende mejor que la mayoría. Eso la convierte en una aliada inquietante, pero también imprescindible, porque mantener la cabeza fría importa cuando el pánico puede matar a todos. A medida que la casa aprieta su cerco, la supervivencia depende de reconocer las trampas, confiar con cautela y avanzar una habitación a la vez. En un lugar concebido para quebrar a las personas, cada decisión cuenta, y conservar la calma puede ser la única ventaja de la que disponga cualquiera.