En Shabake, el Japón del período Edo se convierte en el escenario de un misterio sobrenatural discreto, pero inquietante. Ichitarou, el frágil joven heredero de Nagasakiya, uno de los establecimientos más grandes de Nihonbashi, ha gozado de mala salud desde su nacimiento y no puede salir por su cuenta. Aun así, nunca está realmente solo: demonios como Shirasawa e Inugami permanecen a su lado, sirviéndole como guardianes silenciosos y ayudándole a desenvolverse en un mundo donde conviven la vida cotidiana y lo invisible.
Una noche, Ichitarou se escabulle y presencia un asesinato, y esa única visión lo arrastra a una cadena de crímenes extraños que empiezan a extenderse por Edo. A medida que la ciudad se vuelve más inquieta, comienza a buscar al culpable con la ayuda de Shirasawa, Inugami y los demás demonios que lo rodean. Shabake sigue su cuidadosa investigación por calles abarrotadas, casas de mercaderes y rincones sombríos de la capital, equilibrando la intimidad de su vida frágil con la violencia que va creciendo a su alrededor. El resultado es un misterio moldeado tanto por la lealtad y la silenciosa compañía como por el miedo, con lo sobrenatural entretejido en el ritmo cotidiano de Edo.