En Servamp, Mahiru Shirota es un chico de 15 años que se guía por una regla muy sencilla: lo mejor es evitar los problemas. Esa prudente filosofía se desmorona el día en que recoge un gato callejero de camino a casa desde la escuela y lo llama Kuro, solo para descubrir que el animal es mucho más extraño de lo que parece.
Cuando aparece un joven misterioso y la luz del sol obliga a Kuro a mostrar su verdadera forma, Mahiru descubre que el gato en realidad es un vampiro holgazán, uno de los Servamp, seres sobrenaturales vinculados a los siete pecados capitales. Kuro es el Servamp de la Pereza y, antes de que Mahiru pueda reponerse de la sorpresa, una cadena de contratiempos lo lleva a formar un contrato con su nuevo parásito, atando su destino al vampiro lo quiera o no. Como Eve de Kuro, Mahiru se ve arrastrado a las reglas ocultas que rigen su mundo, donde cada Servamp tiene un compañero humano y cualquier alianza puede volverse peligrosa.
A partir de ese momento, Servamp sumerge a Mahiru en conflictos entre Servamp, seres sedientos de sangre y alianzas inestables, mientras él intenta proteger la vida tranquila que deseaba. Cuanto más aprende sobre Kuro y los otros vampiros que lo rodean, más difícil le resulta mantenerse al margen de la lucha que amenaza tanto su hogar como el frágil equilibrio que lo rodea.