En Romantic Killer, Anzu Hoshino solo quiere tres cosas en la vida: videojuegos, chocolate y su amado gato. A diferencia de otras chicas de instituto, no tiene tiempo ni interés por el romance. Esa postura se viene abajo cuando empieza un juego otome en 3D mal programado y un extraño mago volador llamado Riri salta de la pantalla, declarando a Anzu «sujeto uno», la primera persona obligada a vivir en la vida real una trama de harén propia de un juego de citas.
Riri le confisca a Anzu sus cosas favoritas para empujarla hacia el amor, y luego orquesta una sucesión de incidentes desafortunados y clichés románticos conocidos que la ponen cara a cara con Tsukasa Kazuki, uno de los chicos más atractivos de su escuela. Anzu está decidida a resistirse al encanto de Tsukasa, pero cuanto más la arrastran a situaciones absurdas y fingidas, más empieza a notar su naturaleza genuinamente agradable. Y como Riri sigue poniéndole en el camino a otros chicos guapos estereotípicos, evitar el romance se vuelve casi imposible, y Anzu termina luchando contra un guion en el que nunca quiso participar.