En No Game No Life, dieciséis razas inteligentes habitan Disboard, un mundo regido por Tet, el Único Dios Verdadero. La de menor rango entre las dieciséis es Imanity, una raza humana sin afinidad con la magia. Como toda disputa se resuelve mediante juegos sencillos sometidos a reglas absolutas, la humanidad parece no tener salida a su difícil situación, hasta que llegan dos forasteros de la Tierra.
Esos forasteros son Sora y Shiro, dos hermanastros inseparables que apenas salen de casa y que dominan diversos juegos en línea bajo el nombre de usuario «Blank». Célebres en internet, creen que la vida no es más que otro juego aburrido. Tras responder a un mensaje de un usuario desconocido, son transportados de repente a Disboard, donde el misterioso remitente se revela como Tet y les explica las reglas de ese mundo. Cuando Tet se marcha, Sora y Shiro comienzan a buscar información y un lugar donde quedarse, un camino que los lleva a Elkia, el único reino que le queda a Imanity.
Allí conocen a Stephanie Dola, una chica impulsiva que aspira a gobernar el reino. Desesperada por recuperar el trono de su padre, carece de la habilidad necesaria para lograrlo por sí sola. Conmovidos por su determinación y pasión, Sora y Shiro deciden ayudar a Stephanie a sacar a Elkia adelante mientras persiguen su propia ambición de gobernar ese enigmático mundo. A medida que Blank empieza a trastocar la jerarquía de Disboard por medio de los juegos, su ascenso atrae a figuras como Jibril y amplía su lucha: de la mera supervivencia de un reino al lugar de Imanity entre las dieciséis razas.