Nanbaka convierte la prisión más segura de Japón, Nanba, en un escenario desbordante de color en el que el encierro nunca logra domar del todo a los reclusos de la celda 13. Construida para albergar a delincuentes demasiado escurridizos para las cárceles ordinarias, Nanba se convierte en el hogar de cuatro internos con un historial impecable de fugas de todos los bloques en los que han estado: Juugo, un especialista en cerraduras que ha pasado gran parte de su vida entre rejas; Uno, un jugador guiado por una intuición asombrosa; Nico, un otaku cuyo cuerpo reacciona de forma extraña a las drogas; y Rock, un matón que vive por y para la comida. Juntos pasan sus días llevando al límite la vida carcelaria mientras ponen a prueba la paciencia del personal.
Vigilándolos está Hajime Sugoroku, el supervisor del edificio, que hace todo lo posible por impedir que el cuarteto escape de Nanba. Pero Nanbaka se interesa menos por el encierro severo que por las rutinas absurdas que definen la vida dentro de la prisión: tres comidas al día, festivales deportivos y la extraña sensación de bienestar que los presos encuentran en un lugar que, en teoría, nunca debería sentirse como un hogar. Con una comedia de ritmo vertiginoso, una energía vibrante y una mirada sorprendentemente cálida a los lazos que se forman entre presos y guardias, Nanbaka convierte un entorno de máxima seguridad en un mundo extrañamente acogedor.