En Hitoribocchi no Isekai Kouryaku, Haruka, un estudiante de secundaria, siempre ha sido un solitario por elección propia, así que, cuando él y su clase son transportados de repente a otro mundo, la perspectiva de tener que arreglárselas por su cuenta le preocupa menos que a la mayoría de sus compañeros. Un dios concede a la clase puntos de habilidad para repartir entre diversas aptitudes y poderes mágicos, pero Haruka llega el último y descubre que las opciones más valiosas ya han desaparecido. Con las habilidades aparentemente poco prácticas que los demás no quisieron —y cargando además con la habilidad «Solitario»—, debe adaptarse por sí solo a su nueva vida, algo que le viene perfectamente bien.
La tranquila soledad de Haruka dura poco. Mientras vuelve a abrirse paso en solitario por ese mundo desconocido, se encuentra con algunos de sus compañeros de clase y demuestra ser demasiado bondadoso como para ignorar sus súplicas de ayuda. Al final termina dándoles refugio y ayudándolos a reunirse con los demás, solo para descubrir que la clase ha arrastrado a este nuevo mundo las viejas divisiones que ya existían entre ellos. Como los distintos grupos no logran entenderse, Haruka se ve obligado a asumir un papel de mediador que no desea, e intenta poner fin a los conflictos internos y restablecer la armonía suficiente para que todos puedan sobrevivir.