En Etotama, cada 60 años los cielos celebran un ritual sagrado llamado ETM12. Durante este certamen, las Eto-musume dignas —seres celestiales que representan cada una a un animal distinto— compiten por el derecho a convertirse en una de las Eto-shin, las integrantes divinas del zodiaco chino. Sin embargo, este sistema lleva eras sin cambiar: desde el primer ETM12, celebrado hace dos mil años, el grupo original de Eto-shin ha seguido reinando y ninguna aspirante ha logrado reemplazarlo.
Nyaa-tan, una Eto-musume que representa al gato, entra en el ETM12 en curso con un único objetivo: ganarse un lugar en el zodiaco. Para cumplir esa ambición, debe reunir 12 sellos, uno de cada Eto-shin, mediante una serie de combates librados con Sol/Lull, una forma de energía divina generada por las emociones positivas de las personas. Lo tiene todo en contra desde el principio. Su poder como Eto-musume está muy por debajo de la fuerza de cualquiera de las Eto-shin, por lo que necesita una fuente constante de energía simplemente para seguir en la contienda.
Esa oportunidad llega cuando Nyaa-tan conoce a Takeru Amato, un hombre que acaba de mudarse al apartamento donde ella se aloja en secreto. Para alegría de Nyaa-tan, Takeru produce un Sol/Lull de una calidad excepcional, algo que lo distingue de la mayoría de la gente. A medida que empieza a apoyar el sueño de Nyaa-tan, Takeru se ve arrastrado al mundo de las Eto-shin, llega a conocerlas en persona y comienza a sacar a la luz un pasado misterioso.