Cyberpunk: Edgerunners se sitúa en Night City, una metrópolis californiana bañada por neones donde los sueños suelen ser engullidos por el dinero, los implantes y la violencia. David Martínez crece en los barrios marginales de la ciudad con su madre, que se deja la piel trabajando para que él pueda asistir a la prestigiosa Academia Arasaka y, algún día, llegar a lo más alto de Arasaka, la principal corporación de seguridad del mundo.
Cuando un brutal encontronazo con una banda callejera deja su vida hecha pedazos, David se implanta una unidad cibernética Sandevistan que le otorga una velocidad sobrehumana. La utiliza para vengarse de uno de sus agresores, pero la decisión le cuesta su plaza en la academia y pone en peligro el futuro por el que su madre se sacrificó.
Ese descenso lo acerca a Lucy Kushinada, una hermosa ladrona de datos que ve una salida para él y le propone trabajar juntos. A través de Lucy, David se adentra en el mundo de los Edgerunners: criminales ciborg que viven deprisa, rompen la ley por dinero y arriesgan perder la cordura a causa del mismo implante cibernético que los mantiene con vida. En una ciudad construida sobre la corrupción, David persigue la supervivencia, un lugar al que pertenecer y la oportunidad de proteger a las personas que le importan, aunque el precio siga subiendo.