En Usagi Drop, Daikichi Kawachi es un soltero de 30 años con un trabajo respetable que siente que su vida ha entrado en una cómoda inercia. Cuando muere su abuelo, regresa a la casa familiar para asistir al funeral y se queda atónito al encontrar a Rin, una niña silenciosa que resulta ser la hija ilegítima de su abuelo. El resto de la familia la considera una vergüenza y, como nadie quiere hacerse cargo de ella, Rin está a punto de ser abandonada.
Conmovido por su soledad y enfadado por la frialdad de la familia, Daikichi toma una decisión impulsiva y se hace cargo de Rin, pese a ser joven, soltero y no tener ninguna experiencia en la crianza de un niño. Lo que empieza como un acto de responsabilidad se convierte poco a poco en una rutina compartida, moldeada por la paciencia, la incertidumbre y la confianza. Mientras Daikichi aprende a cuidar de una niña y Rin aprende lo que significa sentirse protegida, ambos construyen un hogar a partir de la vida cotidiana: las comidas, los recados, los errores incómodos y los pequeños gestos de amabilidad. Usagi Drop se convierte así en un retrato sereno de una familia formada no solo por obligación, sino por el vínculo firme que surge cuando dos vidas solitarias se eligen mutuamente.